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Botón correcto, dedos impulsivos …

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Por Luis Miguel Martínez
Correo: lmartinez@uiadigital.net
Twitter: @lmuia

Muchos de nosotros, como probablemente la gran mayoría de los usuarios, hemos cometido el error de publicar algo por correo, en Twitter o en Facebook que no debíamos. En tiempos analógicos de las cartas y llamadas telefónicas, los tiempos de respuesta eran otros, mucho más largos que los actuales. Al contar con velocidades superiores en los medios digitales, se incrementa la posibilidad e impacto de los errores digitales, tal como si el principio de incertidumbre de Heissenberg tuviera un postulado memético, digno de las teorías de Susan Blackmore y Richard Dawkins.

Un meme es una unidad de información cultural, que Blackmore y Dawkins, observaron que se comporta como los genes y responde a una diversidad de patrones de la biología evolutiva. En la mayoría de los hogares mexicanos hay “costumbres” y “valores” que han trascendido generaciones. Así descubrimos que la forma de preparar café, lavar los platos, y hasta doblar la ropa es muy particular a ese núcleo social. Gracias a la Internet, observamos comportamientos meméticos que sugieren que las comunidades virtuales comparten patrones con las presenciales. En Twitter es sencillo observar un meme digital, pues el mecanismo del RT /* retweet o re-publicación */ facilita compartir estos memes con otros. ¿Qué sucede cuando damos “Enter” antes de tiempo?

En Twitter, el error digital por excelencia es postear en el timeline público algo que estaba reservado a una conversación por mensaje directo o DM … y cuanto más pública es la persona mayor impacto tendrá ese error. Apenas el último día de 2010, un asesor del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, cometió la indiscreción reconocida de pasar un DM al timeline público haciendo referencia a una persona crítica y conocida. El impacto de este “dedazo” tendrá varios órdenes de magnitud más comparado con los errores de adolescente que “filtra” información del cotilleo diario.

En Facebook, las autofiltraciones suelen tener que ver con el desconocimiento del funcioamiento de la plataforma, pues muchos ajustes por defecto /* suena mejor defaults */ son compartir con “todos en tu red”, “todos tus amigos” y “los amigos de tus amigos”. Así en un descuido digital, es posible postear una fotografía que revela un pasado, presente o futuro que estaba destinado a compartirse entre pocas personas. La urgencia por subir información desde un smartphone, suele impedirnos colocar los ajustes correctos de seguridad. Recordemos que la plataforma de FB fue diseñada para compartir todo lo que se posteara ahí.

Mientras tanto en el correo electrónico, la opción para responder a todos /* reply-to-all */ ha causado tanto daño a instituciones como a individuos que responden a una lista, a todos los usuarios en una empresa o institución, revelando información destinada a sólo una persona o distribuyendo involuntariamente documentos. A diferencia de Twitter o Facebook, la posibilidad de realizar “control de daños” es muy baja. En Twitter es posible borrar todo hasta los RTs, mientras que en Facebook también se puede limitar el acceso a la información. Sólo dependemos de darnos cuenta a tiempo de lo que está sucediendo y contar con acceso a las aplicaciones para corregir el error. El email por diseño, cuenta con un protocolo propio para evitar que sea confundido con otro tipo de contenido y por ende que se impida su tránsito, de acuerdo con las reglas propias de la Internet. Así pues, una vez que se fue el correo por equivocación, sólo quedará disculparse, tratar de explicar lo que pasó, o cualquier sugerencia que venga en su manual de manejo de crisis. También habitualmente, nos encontramos con emails sin los prometidos “datos adjuntos” o attachments.

La mejor sugerencia es leer y volver a leer lo que uno va a postear en Twitter o en Facebook o revisar el correo escrito; parece ser que como lo prevé el Principio de Incertidumbre, hay cantidades mutuamente excluyentes a la hora de la precisión, y por lo tanto no es posible contar con certeza en respuestas en medios ágiles y dinámicos como los digitales.

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