Para nadie es un secreto que Coca-Cola es una de las marcas más dinámicas del mercado y ahora busca incursionar a un nuevo segmento de productos con el lanzamiento de la marca Bar None.

La propuesta de la marca busca conquistar a consumidores que intentan abstenerse de beber alcohol, de tal suerte que Bar None pertenece a la categoría sparkling drinks o bebidas espumosas que “imitan” a las alcohólicas.

Bajo el lema “All the Spirit without the spirits”, la nueva firma acoge una gran variedad de sabores, entre los que destacan Spiced Ginger Mule, Bellini Spritz, Dry Aged Cider y Sangría. Por el momento, el producto se encuentra disponible en algunas tiendas de Atlanta, Estados Unidos (sede de Coca-Cola) así como en la tienda online Drinkbarnone.

La estrategia del gigante rojo

El lanzamiento de nuevos productos, la compra de algunas marcas así como la reinvención de otras le ha permitido convertirse en una de las marcas más valiosas del mundo.

El más reciente es el “Best Global Brands 2018”, elaborado por Interbrand ubica a la firma refresque como la quinta firma comercial más valiosa a nivel mundial al ser cotizada en 66.34 millones de dólares.

Con una base de empleados de 61.8 mil colaboradores en todos los mercados en los que tiene presencia, la firma es reconocida como una de las empresa más queridas por los consumidores.

De hecho, en el mercado mexicano, Coca-Cola lidera la lista de las marcas preferidas por el consumidor, debido a que durante el último año fue elegida por 98.6 por ciento de los hogares mexicanos, de acuerdo con Kantar Worldpanel.

El lanzamiento de la nueva marca es parte de una estrategia que busca ampliar el portafolio de la firma para mantener su posición en el mercado, sobre todo ante la resistencia de los consumidores por productos como las gaseosas que son aún la propuesta fuerte de Coca-Cola.

El movimiento es sn duda acertado si consideramos que, tan sólo en Estados Unidos, existe una demanda creciente por este tipo de bebidas sustitutivas al alcohol, si tomamos en cuenta que el 18 por ciento de los estadounidenses optan por abstenerse de bebidas con alcohol.