• De acuerdo con Statista, las redes sociales líderes, en número de usuarios, son Facebook, YouTube y WhatsApp

  •  Según Zariance, los usuarios pasan en promedio 116 minutos al día en estas plataformas

  • Oberlo apunta que alrededor del 42 por ciento de la población tiene presencia en al menos uno de estos sitios web

Las redes sociales suelen tener una relación compleja con las autoridades gubernamentales. Muchas plataformas se han metido en problemas con instituciones de todo el mundo por la precaria forma en la que tratan los datos personales de sus usuarios. Asimismo, algunos proyectos secundarios han generado nuevos temores entre ciertos reguladores. Pero uno de los retos más importantes, desde hace años, ha sido el control y moderación de contenido.

En este sentido, el gobierno de Reino Unido parece estar cansado de un contenido específico: la información anti-vacunas. Según AP, los reguladores británicos quieren presionar a las redes sociales a combatir la prevalencia de estas creencias en sus plataformas. Al respecto, Boris Johnson, el primer ministro del país, dijo: “temo que las personas han estado escuchando esa basura supersticiosa en internet. […] Creen que la vacuna es una mala idea. Eso es falso”.

¿Qué es peor para las redes sociales? ¿El autocontrol o el control externo?

No es la primera vez que se debate a implementación de medidas más severas para influir en las actividades de estas plataformas. Mark Zuckerberg pidió en marzo mayor control del gobierno, asegurando que las redes sociales no podían diseñar la política correcta por sí solas. En Estados Unidos (EEUU), Donald Trump quiere obligar a estos sitios a acabar activamente con la presunta discriminación a agentes conservadores.

Dichas propuestas de regulación también generan un debate entre expertos de la industria. Según Forbes, es imposible controlar a las redes sociales porque los gobiernos dependen demasiado de sus canales de comunicación. The Conversation cree que se trata de una cuestión inevitable e incluso propone una gestión sin fines de lucro de estas plataformas. Futurity, en cambio, cree que debería ser un tema que se piense con un enfoque generacional.

Más allá de los retos para regular las redes sociales, es evidente que se debe establecer un mayor control del que existe hoy en día. La autorregulación ya ha probado ser una alternativa que no es suficientemente estricta. Estas plataformas necesitan un control externo que las guíe hacia crear un mejor entorno para todo el público. Pero también un órgano que, en caso de ser necesario, las penalice para desincentivar mañas prácticas en la medida de lo posible.

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