Australia prohibirá que los pedófilos salgan del país

Con la idea de convertirse en el primer país del mundo en cerrar las fronteras a los pedófilos condenados, Australia avanza en una norma que podría marcar el camino para proteger del turismo sexual a los niños vulnerables.

Advertisement

Según dieron a conocer los medios locales esta semana, los pederastas no podrán salir del país en busca de potenciales víctimas porque el Gobierno australiano tendrá el poder de cancelar sus pasaportes.

El proyecto de ley, que ya está en el Parlamento, contempla que tanto los australianos, como los que tengan pasaporte del país y estén registrados en las listas como pederastas convictos, no podrán viajar al extranjero.

La medida no es baja en su alcance, ya que afectará a más de 20 mil pederastas que están registrados por las autoridades. Para tener una dimensión, hay que decir que casi 800 de ellos viajaron en 2016 a países vecinos (especialmente el sudeste asiático) para buscar menores, según la ministra de Relaciones Exteriores, Julie Bishop.

Hablando sobre el mismo tema, el ministro de Justicia, Michael Keenan, dijo que “es la medida más severa jamás impuesta contra el turismo sexual de menores en el mundo”, publicó la cadena ABC. “Ningún país ha tomado una decisión fuerte para evitar que estos ciudadanos viajen, muchas veces a países vulnerables, con el objetivo de abusar de niños”, agregó.

Por ejemplo, en 2016, el septuagenario australiano Robert Andrew Fiddes Ellis fue condenado a 15 años de cárcel por abusar sexualmente de 11 niñas, de entre 7 y 17 años, en Bali (Indonesia).

En América Latina

En América Latina, el turismo sexual es un flagelo. Según datos de Unicef, los niños de México, Brasil, Colombia, Perú y Argentina son los más afectados por los extranjeros que hacen uso de la prostitución de menores.

Según esa organización y Ecpat Internacional, la mayoría de los turistas que recurren a la prostitución infantil son ocasionales, porque no van expresamente en su búsqueda. Simplemente se encuentran con disponibilidad de estos niños y se aprovechan de ello.

En algunos países es fácil y barato, e incluso ropa y comida son intercambiados por sexo. Y aunque al mismo tiempo Ecpat señala que este fenómeno puede producirse en cualquier lugar y contexto, la pobreza y la desigualdad son factores clave para su concreción, publica Infobae.