• El IMER fue fundado en 1983 por el presidente Miguel de la Madrid, junto con Imevisión e Imcine

  • Réplicas, el programa del periodista Ricardo Raphael, empezó a transmitirse el pasado ocho de abril

  • También la estación Reactor dejará de transmitir contenidos no-musicales a partir del 1 de julio

Desde ls campañas presidenciales de 2018, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) prometía un nuevo sistema de austeridad federal. Como parte de la implementación de este proyecto, numerosos medios privados fueron afectados significativamente. La pérdida de ingresos por publicidad provocó un recorte masivo de personal en estas compañías. Ahora, el Instituto Mexicano de la Radio (IMER), una organización pública, está en el mismo camino.

Según diferentes medios nacionales, el IMER acaba de sufrir una significativa reducción a su presupuesto. En consecuencia, se espera que abandonen el barco 242 empleados de confianza y por honorarios. Se dejarán de transmitir dos mil 900 horas de contenidos no-musicales a partir del próximo lunes. La noticia fue compartida a través de Twitter por Ricardo Raphael, conductor de Réplicas, y Luis Camarillo, colaborador del Instituto.

A raíz de la noticia, el hashtag #IMER_SOS se volvió trending topic en la red social. Múltiples agentes, comunicadores y medios hicieron referencia a la Cuarta Transformación (4T) como responsable de la pérdida. Según personal del Instituto, saldrán del aire 38 de los 53 proyectos de cápsulas y series radiofónicas. Cabe destacar que el presupuesto de la organización para 2019 fue 10.5 por ciento más bajo que en 2018, con solo 159 millones de pesos (mdp).

IMER, la más reciente crisis de marca para el gobierno federal

La 4T ya se ha cobrado su buen número de víctimas con la austeridad fuera del IMER. Hace días se denunciaron despidos injustificados en IMSS Bienestar. En abril también se empezó a prescindir de los servicios de gente que la administración había contratado meses atrás. Varios Centros de Investigación y unidades del ISSSTE también temen el recorte de plazas. Entre las pocas dependencias federales que se han salvado de este destino se cuenta PEMEX.

Y ante la controversia del IMER, solo se puede esperar que la crisis de marca del gobierno de AMLO se intensifique todavía más. Además que los recortes de personal continúan en masa, algo que no ha sido bien recibido por la población, la administración federal ha fallado en atender los miedos de la audiencia. Incluso ha hecho las cosas mucho peor. Solo basta ver cómo Carlos Urzúa, titular de Hacienda, demeritó las quejas de la población hace unos días.

El problema de la austeridad federal es complejo. Reducir el gasto de gobierno significa quitar programas, recortar plazas y salarios, disminuir la dinámica económica del país y generar incertidumbre financiera. Pero precisamente por estos retos, debería haber un plan de comunicación para atender temores, apaciguar fricciones y reforzar el ideal gubernamental. Y no es que no exista una implementación. El problema es que, evidentemente, no es efectivo.

Mientras la estrategia no se solucione, seguirán ocurriendo controversias como las del IMER. Eventos que seguirán mermando, poco o mucho, la confianza del público en el gobierno federal. Y también continuará como un ejemplo cautelar para marcas e instituciones por igual.

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