El rol de la mujer dentro de la industria publicitaria se ha motivado radicalmente durante los últimos años ante la exigencia de los consumidores por dejara atrás los estereotipos. La mayoría de las marcas se mantiene en contaste búsqueda por encontrar un equilibrio al respecto y aunque los esfuerzos son muchos, lo cierto es que cumplir las expectativas es complejo, más cuando la intención se combina con acuerdos comerciales con complicaciones. Así lo demuestra el reciente conflicto que protagonizan Aislinn Derbez y L’Oreal luego de una denuncia realizada por la actriz contra la empresa de belleza por discriminación contra la mujer.

La hija del comediante Eugenio Derbez presentó una denuncia ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) contra la firma francesa por crear un “estereotipo indebido, degradante y violatorio de los derechos” sobre la mujer, hecho que se deriva de una demanda comercial (con fecha de julio de 2017) mediante la cual L’Oreal acusó a la actriz de incumplimiento de contrato debido a que no le solicitó autorización para representar a Saba, marca de productos dirigidos a la higiene íntima de la mujer.

Durante junio de 2016, Derbez inició un contrato con L’Oreal de cesión de imagen para la marca en el que ella se obligaba a promocionar los productos en diversos medios y modalidades; no obstante, aún con dicho contrato en vigencia, la celebridad decidir firmar con SCA Consumidor México, S.A. de C.V., y Efimexa de México, S.A. de C.V., mejor conocida como la marca Saba, para promocionar sus productos.

Esto se tradujo en una demanda realizada por L’Oreal durante julio de 2017 bajo el argumento de incumplimiento de contrato ya que, según la empresa, la actriz no solicitó autorización para “asociar su imagen con productos de higiene íntima”.

Documentos oficiales indican que aunque desde octubre de 2016, la protagonista de diversas películas si solicitó dicha autorización, la marca gala se negó a la misa al considerar que SAba “maneja productos de higiene íntima, los cuales debido a su naturaleza no son compatibles con los que manejan ellos, puesto que se dedican a la promoción de productos de belleza encaminados a enaltecer la feminidad y hermosura de la mujer, de su cabello y de su cara, lo cual no se ve reflejado con productos relacionados con la menstruación, dando a entender que la menstruación es algo que se presume sucio o desagradable, pese a que es algo natural propio de la mujer”.

El 94 por ciento de la población afirma que es perjudicial la forma en la que la publicidad muestra a la mujer como objeto sexual.

Con base a lo anterior se presentó la queja ante la Conapred, en donde la actriz señaló que el personal de la empresa le brindó “un trato contrario a su dignidad con motivo de su género, por lo que de ser ese el supuesto se podrían violar sus derechos a la no discriminación, al trabajo, así como a recibir un trato digno y respetuoso”.

La denuncia fue aceptada por la Conapred, organismo que analiza si las afirmaciones de la actriz constituyen o no un acto de discriminación.

Hasta el momento, la empresa no ha fijado postura al respecto; sin embargo, será vital que la compañía aclare lo sucedido lo antes posible ante las implicaciones que estas declaraciones pueden tener en su imagen frente a consumidores preocupados por el trato de la mujer.

En este sentido, el 71 por ciento de las mujeres admite que las firmas comerciales deberían ser más responsables en la forma que utilizan su publicidad para promover mensajes positivos referentes a dicho género, mientras que más de la mitad de las mujeres afirman adquirir productos de ciertas marcas luego de que estas firmas representan de manera positiva la imagen femenina, cifra que contrasta con el 25 por ciento de consumidoras que compran marcas o productos aún cuando la comunicación de los mismos ‘atenta’ contra la dignidad femenina. según un estudio realizado por She Knows.