Desde hace algunos años, los millennials se han convertido en el segmento a conquistar para marcas de todas las categorías y segmentos. La fuerza de consumo que representan así como el poder de influencia que pueden ejercer en otros grupos de consumidores es el principal atractivo.

Una investigación elaborada por Edelman, indica que el 74 por ciento de los millennials creen que puede influir en las decisiones de compra de su círculo cercano de contactos, mientas que estimaciones de SAP pronostican que las personas que pertenecen a este sector son responsables del 70 por ciento del consumo a nivel mundial.

En buena medida, esto explica las razones que llevan a las marcas a gastar, según cifras entregadas por Turn, 500 por ciento más en sus estrategias dirigidas a la también llamada generación Y en comparación con lo invertido para otros segmentos de mercado.

Olvídate de los millennials

Aún cuando estos esfuerzos parecen ser la norma al interior de la industria, lo cierto es que las empresas no pueden cerrar ojos ante otras oportunidades de crecimiento y quizá este sea el caso de los consumidores mayores de 65 años.

Este segmento que pareciera haber perdido el encanto por la relación que se hace de la edad con los conceptos de inactividad o falta de consumo, es en realidad un grupo de consumidores que mucho puede aportar al negocio de una marca y que, hasta ahora parece estar desatendido.

Por ejemplo, de acuerdo con datos de Kantar Media para el mercado español revelan que los hogares de estas personas D destinan 4.271 euros al año a llenar la despensa, 172 euros más que los hogares de la gente menor de 65 años. De hecho se prevé que durante 2030, los mayores de 65 años podrían generar cuatro de cada diez euros del mercado.

La estabilidad de los consumidores que pertenecen a esta generación es lo que los hace atractivos en términos de consumo.

Sin embargo, las marcas parecen ignorar la oportunidad.  Un estudio entregado por la agencia ICLP revela que sólo el 29 por ciento de los consumidores que pertenecen a la generación baby boomer se sienten apreciados por las empresas, número que destaca cuando tomamos en cuenta que en el caso de los millennials el porcentaje se eleva a 48 por ciento.

No todos son iguales

Satisfacer las demandas de los clientes mayores de 65 años implica entender hábitos de consumo muy particulares, mismos que aunque bien pueden estar relacionados con la comodidad, proximidad y tradición, también es cierto que encuentra matices que vale la pena conocer.

A decir de un estudio firmado por UOC, aunque las prioridades de estas personas radica en cuidarse comprando productos de calidad y haciendo pequeñas compras pero más frecuentes, existen algunos subgrupos con características propias que vale la pena considerar:

Abuelos familiares: su prioridad principal es cuidar de su familia, por lo que su actividades de consumo están relacionadas a satisfacer las necesidades y gusto de sus nietos, hijos y demás familiares. Su principal motivador es el bienestar y facilidad que pueden entregar a sus seres queridos, sin importar el precio que esto tenga.

Tradicionales: mantienen un estilo de vida mucho más ahorrador; confían en la durabilidad de los productos y privilegian aquellos que prometen tiempos de vida más prolongados. Suelen ser muy sensibles al precio, pero a la vez valorar la calidad; están dispuestos a comprar a precios elevados solo si la calidad es muy alta.

Forever young: se trata de un subgrupo caracterizado por compras impulsivas y consumidores siempre activos, con poco tiempo libre, conectados y que llevan un estilo de vida similar al de una persona joven. sus compras no son planificadas y el disfrute propio es el principal motivar de compra.