Actitud en el desarrollo profesional

La vida laboral nos enfrenta a una constante; el cambio, por lo que los periodos de estabilidad cada vez son más cortos, exigiendo con ello la modificación de estructuras, objetivos y por ende de conductas.

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Si bien las organizaciones nos pueden brindar varios recursos con la finalidad de mantenernos actualizados y empleables, de nada sirve las inversiones si no existe un momento de acción y conciencia en aceptar los nuevos retos y dejar atrás las historias pasadas. Esa postura podemos llamarla actitud.

Cada vez que se presentan nuevas formas o retos es normal que surja la resistencia, (incluso como mecanismo de defensa) ya que estamos siendo expuestos a conflictos, como el duelo debido a una perdida, e incluso a sentirnos amenazados por cuestionamientos en nuestra forma de actuar y trabajar.

La decisión individual que optemos en un estado consciente habla en la conducta que mostremos, recordemos que la conducta es observable y por tanto se puede medir.

Precisamente al ser observable el lenguaje corporal y los movimientos de atención mostrados dan indicios de la resiliencia y del interés de la persona, no solo en temas de auto desarrollo sino de excelencia en la ejecución laboral.

Debemos estar conscientes que al formar parte de una organización tenemos dos momentos críticos de acción, o de líder o de seguidor, pero en ambos la postura de apertura a la creación debiera ser un diferenciador, por el contrario, aquellas personas que optan por acciones o conductas de destrucción (negatividad, aislamiento, rencor, buscar culpables por fallos o incumplimiento de objetivos, incredulidad, egoísmo, dramatismo, entre otras) deberían de ser aisladas a tiempo y si es viable, aplicar un plan de mejora medible lo más pronoto posible antes de que contaminen al resto del equipo.

Si bien las personas con actitud o emociones negativas son destructivas, lo son aún más aquellas personas que no demuestran sentimiento alguno o que son indiferentes a las emociones de las otras personas o áreas.

Un buen ejercicio para tratar de provocar el insight y “darnos cuenta” de nuestra actitud, sería las herramientas de encuesta 360° dirigidas a un grupo de personas que nos muestre por medio de comentarios anónimos, aquellas conductas que tenemos en diversos reactivos, o bien, una sesión 1 a 1 con nuestro equipo de trabajo o jefe directo el cual nos indique una postura o actitud que optamos en un momento específico, e incluso de ser posible que exista una sesión de video en el cual nosotros mismos hagamos una autoevaluación con un plan de mejora.

Por tanto, el éxito depende de la actitud que elijamos más que de los conocimientos o aptitudes, así que cuidemos los pensamientos y lenguaje corporal, ya que nuestro inconsciente, pre-consciente y consciente está hablando todo el tiempo, así que somos 100 por ciento responsables de nuestros fracasos o de nuestros triunfos.