• Se espera que la inversión sea principalmente de individuos con amplias fortunas con interés en medio ambiente

  • Para 1970, se contaban más de 65 mil rinocerontes negros en África, hoy en día hay menos de seis mil ejemplares

  • Si el experimento es provechoso, se podrían abrir los bonos a otras especies en peligro de extinción

Muy pronto, las personas podrán hacer una inversión para asegurar la conservación de animales en peligro de extinción. De acuerdo con Bloomberg, se espera que el próximo año se pongan a la venta 50 millones de dólares (mdd) del Rhino Impact Bond. Este instrumento financiero sería el primero de su tipo, efectivamente creando un mercado de deuda enfocado a proteger a las especies en áreas naturales.

El proyecto de inversión es impulsado por la Sociedad Zoológica de Londres. Los bonos de cinco años serán empleados para impulsar los esfuerzos de conservación del rinoceronte negro en Sudáfrica y Kenia. Las empresas e individuos que adquieran estos instrumentos recibirán su capital de vuelta y una ganancia si el número de animales incrementa. Se espera que la iniciativa fomente la creación de sistemas financieros similares para otras especies.

Inversión en pro de la naturaleza

La conservación de las especies se ha vuelto una causa constante de varias marcas. Hace unas horas, Papa John’s presentó una campaña para animar a su audiencia a realizar una inversión para luchar contra la extinción de las abejas. También Lacoste, en mayo, cambió su icónico cocodrilo por otros animales para crear conciencia. Y la agencia Maruri Grey Ecuador diseñó una iniciativa, reconocida en Cannes Lions, para la defensa legal de estos grupos.

Por otro lado, la inversión también se están posicionando rápidamente como una buena herramienta para incentivar la conservación medioambiental desde el sector financiero. Se espera que en los próximos años se ponga en marcha el mercado de bonos de carbono en México. Asimismo, desde 2014 se observa una tendencia a destinar recursos económicos a proyectos sustentables que también generan retornos.

Para las marcas, la inversión en estos bonos podría ser una buena forma de cumplir con su responsabilidad social corporativa. No solo son instrumentos que de hecho pueden llegar a ser redituables, al contrario de donaciones u otros esquemas. También permitiría a las marcas demostrar que están abordando los problemas ecológicos de una forma proactiva. Sería, en todos los sentidos, un ganar-ganar para cualquier agente involucrado en estos proyectos.

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