Una organización es como un ente vivo: nace, se reproduce, crece… pero lo ideal es que nunca muera. Ello depende de la capacidad que tenga para amoldarse a la realidad de su entorno y a las exigencias de sus clientes o seguidores. Cuando una empresa se afianza en una identidad, pero es flexible para saber tomar las mejores decisiones, hablamos de un sito que estará acostumbrado a permanecer en pie de lucha y enfrentar los obstáculos con los mejores recursos. Así es como hace de la innovación una costumbre y una obligación. 

Apertura en sus procesos

La rigidez en los sistemas de las empresas puede ser su destrucción cuando se trata de enfrentar cambios necesarios. Una empresa que se niega a cambiar su dinámica con el objetivo de afrontar las nuevas modalidades de la realidad corre el riesgo de caer en lo obsoleto.

Estudiar a su audiencia

Este punto es fundamental para que la empresa sepa el porqué de sus objetivos y la mejor manera de llevarlos a cabo. Si la empresa no sabe quién es su audiencia y cuáles son sus características es como si actuara de manera ciega. De hecho, toda empresa debería estar dedicada en cuerpo y alma al bienestar de sus consumidores.

Adaptarse al cambio

Sin adaptación, no hay posibilidades de evolucionar. Cada cambio social o cultural debe hacer que la empresa vire su mirada hacia nuevos objetivos y formas de ser parte de esa transformación. El mundo no es un ente estático, por lo tanto, las organizaciones tampoco tendrían por qué serlas. Jack Dorsey, CEO de Twitter, dice que “una idea capaz de cambiar el rumbo de la empresa puede venir de cualquier lugar.”

Interés en las tendencias

La organización interesada en ser un lugar innovador siempre seguirá de cerca las tendencias y las nuevas tecnologías para ser una empresa moderna y competitiva. Así es como se sumará al objetivo de llegar a nuevos clientes y crear modelos de trabajo innovadores.

Capacitación constante

Una buena organización se interesa en preparar a su gente para permanecer siempre a la vanguardia del mercado y ofrecer excelentes servicios. Se interesa en que aprendan nuevas técnicas para hacer su trabajo acorde a los tiempos que corren en lugar de darlo todo por hecho y no invertir en el presente y el futuro.

Reconocer los aciertos, pero también las fallas

Ambas están en el ADN de una empresa. Lo bueno y lo malo forma parte de la experiencia de una organización que busca todos los días mejorar y cambiar los modelos de trabajo para su evolución. El análisis de las fallas y los errores permite pulir la propia identidad de la empresa y prepararla para los retos más importantes.

Motivación

Sin ella es imposible que exista un cambio que haga a la empresa ser innovadora. Todo lo contrario: la desmotivación origina un conformismo agudo y una falta de planes. ¿Cómo buscar la motivación de una empresa? Analizando lo que le falta por hacer y cuál puede ser la mejor manera de llevar a cabo esos pendientes de manera original y útil. 

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