5 mitos sobre la procrastinación y la productividad que debes conocer

Imagen: Bigstock

Si bien no es una actividad dañina posponer actividades, esto puede convertirse en un hábito dañino que afecte la productividad laboral que puede ocasionar problemas posteriormente, no obstante, puede generar problemas de estrés o frustración cuando llegue el momento de entregar o realizar la actividad pospuesta.

Sin embargo, existen muchos mitos respecto a la procrastinación, ya que se ha probado en distintas ocasiones que hay personas que se sienten más cómodas trabajando a altas horas de la noche o bajo presión. CNBC encontró una serie de mitos al respecto que vale la pena compartir:

Uno. Todo retraso es malo. Los expertos creen que la pausa o espero no siempre son malos porque existen varios tipos, como el retraso propósito, donde programas una labor para otro momento mientras te preparas, mientras que el retraso inevitable es cuando la culpa fue por un factor tercero, no obstante, la procrastinación es retrasar algo cuando conoces bien las consecuencias.

Dos. Hay retrasos que son distintos que sugieren esperar hasta el último minuto para elaborar algo, ya que se pueden obtener los mismos resultados que alguien que entrega o hace algo a tiempo. Se les llama procrastinadores activos porque trabajan en el último minuto porque saben que pueden lograrlo.

Tres. La dilación es un problema de gestión de tiempo. Al parecer, no se trata de un problema de los verdaderos procrastinadores, ya que éstos no son perezosos solo hacen otras cosas antes de hacer las de próxima entrega, no obstante, no se trata de un problema de gestión de tiempo, sino emocional, ya que después de un regaño o terapia no presentaron los mismos errores.

Cuatro. La procrastinación no es hereditaria, ya que según analistas, una de las razones para hacerlo es porque existe una sensación de escasas posibilidades de éxito, lo cual podría ser falta de confianza o preparación, aunado a que factores educativos tienen mucho que ver, como conductas paternas incorrectas.

Cinco. La procrastinación no funciona. Según parece, no se trata de eso, sino de que se trata de una casualidad, no obstante, al final puede generar un mal hábito que traerá consecuencias autodestructivas, es decir, si no ayuda es inofensiva, pero tampoco es útil.

A finales de 2016, la Universidad de Harvard propuso algunos puntos para dejar de procrastinar, los cuales eran: pensar en las consecuencias, dejar de posponer y hacer las cosas, descubrir qué actividades causan los retrasos, unir aspectos que no agradan con los que sí, como elementos extras para terminar otra actividad, minimizar el problema para poder tomar acciones y encontrar un compañero de fórmula.

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