Es estrés es uno de los factores que concentran la atención de los investigadores porque impacta en los resultados y comportamientos en la oficina.

Al igual que la depresión y la ansiedad, son situaciones que se pueden generar en la oficina de la mano con los accidentes laborales, que generan pérdidas anuales equivalentes al 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) global, de acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Uno de los factores clave para que estos se desencadenen en una compañía, son los propios miembros de un equipo. Es clave para las firmas que los equipos sean realmente un conjunto que sume a la empresa, para ello es determinante detectar factores que en vez de impulsar la productividad, están atentando contra el trabajo en conjunto.

Existen por lo menos cinco focos de alerta de un empleado que resulta negativo para el equipo:

Amigos. Puede parecer positivo que un elemento vaya a la oficina con el objetivo de crear su grupo de amigos y de ser el líder de las reuniones y pasteles de cumpleaños, pero eso habla de que en otra parte de su vida falta justamente la amistad. En el lugar de trabajo es sano llevarse bien, pero los amigos se desarrollan fuera del empleo, en tiempos libres, sin quitar el tiempo de trabajo en pláticas y convivios, por lo que este tipo de trabajadores merman la productividad y suelen confundir sus relaciones personales con la vida laboral.

Quejas. Una clave del éxito es dar soluciones y no problemas. Los empleados con el foco rojo encendido de las quejas son aquellos que comunican su disgusto a la menor provocación, desde el tráfico en la mañana hasta la tardanza de la impresora. Contagian negatividad y promueven la incomodidad en los demás.

Procastinar. Todos aquellos a quienes el equipo debe insistir varias veces para desarrollen una actividad que termina afectando en el proceso de los demás. Este tipo de empleados detienen un pequeño proceso y deriva en una consecuencia para sus compañeros, lo que merma al equipo.

Críticos. No son de la clase de críticas constructivas para sus compañeros, sino aquellos a quienes les parece que nadie hará mejor las actividades que ellos mismos. Esto atañe a que no saben delegar responsabilidades ni aportar conocimiento a los demás miembros del equipo.

Víctimas. Suelen tener pretextos para cualquier incumplimiento en sus labores, desde tráfico por el que llegan tarde hasta cortes de luz por los que no pueden entregar su trabajo, por poner dos ejemplos. Lo cierto es que este tipo de trabajadores se dice víctimas de todo, pero en realidad su aporte no llega por irresponsabilidad.