5 errores que todos cometimos en nuestro primer empleo y no nos dimos cuenta

Primer empleo
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Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) refieren que el 50 por ciento de los profesionistas o pasantes suelen tener sueldos de entre mil y 4 mil pesos en sus primeros empleos, mientras que un 17 por ciento restante tiene sueldos entre 4 mil y 6 mil pesos.

La inexperiencia obliga a muchos aspirantes a su primer empleo a cometer diversos errores que para cualquier profesionista serían “obvios”, aunado a que los primeros trabajos de cualquier profesionista no suelen tener todas las prestaciones que tiene un empleado experimentado de nómina. De acuerdo con Time, los errores no deben definir una experiencia profesional de una persona, solo deben ser un ingrediente de su aprendizaje, no obstante, la mayoría suele cometer estos errores sin percatarse de ellos:

Subestimar el empleo. El primer empleo no significa llegar tarde, ni usar pretextos como “transporte lento”, “mucha gente”, “problemas con el elevador”, o “llaves extraviadas”, ya que ésto demostrará a tus jefes que no se anticipa a las situaciones y que no piensa las cosas y no se prepara.

Ser demasiado amigable. Los jóvenes no suelen marcar líneas entre su trabajo y vida personal, por lo que suelen ser amigables todo el tiempo, ya que lo ideal es hacerlo solo con algunas personas y con el paso del tiempo, pues de lo contrario darás la impresión de ser tonto, obvio, o no marcas límites.

Creer saberlo todo. Un profesionista experimentado sabe que cualquier empleo requiere aprender o perfeccionar técnicas todo el tiempo con la mejor de las disposiciones, pero alguien que apenas inicia su carrera laboral no hace demasiadas preguntas creyendo que las investigará silenciosamente, no obstante, lo correcto es hacer preguntas, peticiones, solicitar aclaraciones o instrucciones, ya que es la edad y momento adecuado, ya que las preguntas es un marcador de alguien que busca aprender.

Revisar tu smartphone de forma constante. Ser un adicto a la tecnología no es malo si se canaliza de forma correcta, pero utilizar el smartphone en una reunión es un mal indicador de profesionalismo, además de que cualquier llamado al exterior o no laboral debe ser breve y no extensa, o de lo contrario se convertirá en un patrón que te definirá como un profesional a medias.

Omitir tus errores. Si bien la disposición es un elemento determinante de todo futuro buen profesionista, tratar de cubrir un error para que nadie se percate puede parecer listo, pero ocasionará un patrón que demostrará que un profesionista no es muy proactivo, que no admite errores y que carece de planes ante errores. Lo recomendable es aceptar el error públicamente y pedir una disculpa, acompañada de responsabilidad, reposición del error y un plan de acción, lo que se convierte en una “disculpa profesional”.