5 errores que pueden sabotear tu planeación

“Fallar en tu planeación es planear para fallar”, diría Benjamín Franklin.

Cualquier eventualidad o problemática operativa que enfrentamos hoy, tiene sus raíces en el pasado. Es cierto que no se puede predecir el futuro. Sin embargo, muchos de los problemas que se presentan en el día a día, tienen como base una pobre planeación estratégica y una falta de visión y consideración de factores que, con un apropiado método, se pueden prever al corto, mediano e incluso largo plazo.

No me canso de insistir a mis clientes la importancia de la planeación estratégica. Considero que más allá de, encontrar las respuestas correctas que ilustren el camino a recorrer para llegar a un supuesto “éxito”, es mucho más importante saber formular preguntas acertadas.

Una planeación estratégica puede parecer un proceso complejo y difícil de dilucidar. Sin embargo, hay errores simples que, si se consideran desde un inicio, pueden evitarse y contribuir en simplificar todo el proceso:

No saber en dónde estás parado

Puede parecer algo ilógico, pero es mucho más frecuente de lo que parece. La concepción que uno tiene de uno mismo es, por lo general, diferente a la que tienen los demás. Mientras que una empresa puede sentirse poderosamente innovadora, creativa (o pónganle el adjetivo que quieran), la competencia o el mercado puede percibirla de forma diferente. Validar cualquier conclusión con investigación seria es esencial para no tomar un rumbo con un destino distinto al deseado.

Confundir la gimnasia con la magnesia

Es muy fácil confundir una ventaja competitiva con algo en lo que únicamente somos “buenos”. De hecho, hoy en día, tener una auténtica ventaja competitiva es muy difícil de lograr y sobre todo de mantener. Si tus ventajas competitivas mencionan algo como procesos, creatividad, liderazgo, innovación o staff revísalas nuevamente porque es muy probable que no sean realmente ventajas.

Creer que el tamaño es lo único que importa

Ser el más grande, el más exitoso, el que genera más ingresos, el mejor son frases que se llevan muy bien con un ego inflado. El problema es que entre más inflado el ego, más duro puede tronar. Si bien suena muy sexy, ser el más grande y generar más ingresos no necesariamente conllevan a una mayor rentabilidad. Es sumamente importante

La estrategia de la no estrategia

Confundir estrategias con objetivos o metas es un error muy común. Crecimiento no es igual a mayor rentabilidad. Acciones como crecer, diversificar, implementar, innovar, incrementar ventas, abarcar un % de mercado no es en sí la estrategia sino una acción o, a lo más, un objetivo.

Futurear de adentro para afuera

Por lo general, cuando desarrollamos una planeación, es común basarse en la situación actual de la empresa y ver qué aspectos del futuro pueden converger con las capacidades que creemos que podremos desarrollar para ese entonces. Creo que la innovación es más bien un proceso en el que se debe contemplar las necesidades y cómo se puede satisfacer mejor a un mercado puede inducir a realizar hoy las acciones que generen mejores opciones mañana.

Planear es un arte y en cierta forma requiere de aprender de la prueba y el error. La mejor herramienta que uno puede desarrollar es, por un lado, la práctica, pero sobre todo el saber observar y hacer las preguntas correctas. ¿Qué tan frecuentemente planeas y para que ámbitos de tu vida? Te invito a que participes en este espacio. Recuerda seguir la conversación y SEGUIRME EN TWITTER: @carlosluer. Nos seguimos leyendo por aquí.