Conquistar el bolsillo del consumidor es una tarea cada vez más difícil para las marcas. La complejidad, no sólo responde a un mercado cada vez más saturado y competitivo, sino también a un consumidor más exigente que ante diversas situaciones macroeconómicas buscará recibir más por cada peso gastado. Ante dicho panorama, las estrategias de promoción parecen ser grandes aliadas.

EN el mercado mexicano, por ejemplo, se estimaciones del Departamento de Investigación de Merca2.0 indican que durante 2017 el 91 por ciento de los consumidores se sintió motivado a aprovechar una promoción, debido al ahorro que implica comprar un artículo con cierto descuento o bien recibir algún incentivo.

Entre la gran gama de promociones disponibles en punto de venta, la fórmula “2×1”se mantuvo como la favorita del 67.2 por ciento de los mexicanos.

5 ejemplos fallidos

Aún cuando esto habla de lo efectivo que puede resultar ejecutar campañas promocionales para optimizar las posibilidades de conversión, lo cierto es que estas acciones no siempre son del agrado del consumidor.

Al respecto, un reciente estudio elaborado por Zebra Technologies, destaca que entre los principales elementos que disminuyen el nivel de satisfacción de los compradores en las tiendas físicas, se encuentran la cantidad y calidad de ofertas. La satisfacción en este rubro únicamente es evidente en el 14 por ciento de los consumidores.

En buen medida, esto tiene que ver con los incentivos que las marcas entregan como parte de estas dinámicas.

Datos del Departamento de Investigación de Merca2.0 revelan que las promociones que incluyen como premio un viaje, son las consideradas más atractivas por el 23.6 por ciento de los consumidores mexicanos, los artículos promocionales son la segunda más atractiva (18.3 por ciento), mientras que en tercer sitio se ubican las acciones que ofrecen bonificaciones o monederos (14.5 por ciento).

A su vez, contrario a lo que se podría esperar, vale la pena mencionar que, dado el costo de los premios, las promociones que ofrecen incentivos como casas, autos o relojes, únicamente fueron referidas por el 9.9 por ciento de los consultados, mientras que los concursos, sorteos o centros de canje son los menos atractivos para los consumidores.

Si bien el consumidor no exige premios millonarios, es cierto que muchas marcas pecan de “simplistas” en este tipo de acciones y para demostrarlo, compartimos 5 ejemplos que te harán perder la esperanza en las estrategias de promoción:

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