El social media marketing es desde hace una década un aliado de gran valor para las marcas. Este entorno ha sido abanderado desde entonces por las redes sociales, espacio que liderados por reconocidas firmas como Facebook, Twitter o Youtube, prometen nuevos espacios para conectar con los públicos meta desde aristas mucho más personales e inmediatas que privilegian el diálogo en dos vías.

De esta manea no resulta extraño que cada vez sean mayores las inversiones destinadas por las marcas en dichos esfuerzos.

Según datos proyectados en Statista, se prevé que la inversión en publicidad en redes sociales para el cierre de 2018 será superior a los 51 mil 300 millones de dólares, sólo detrás de search advertising.

A pesar de que estos espacios se mantienen como relevantes en las dinámicas de comunicación actuales, también es una realidad que social media es algo más que sólo redes sociales. El dinamismo del entorno promete cambios cada vez más radicales y rápidos, situación que cada vez empuja más a espacios como Facebook a jugar desde un rol totalmente distinto que podría llevarlas a su inminente desaparición.

Aunque afirmar esto sería un error demasiado aventurado, es cierto que existen algunos cambios que podrían poner sobre la mesa una teoría de estancamiento para las redes sociales, situación que debería generar alerta entre las marcas ante la posible necesidad de explorar nuevos caminos para conquistar al consumidor.

En este sentido, con base en un análisis entregado por eConsultancy enumeramos tres paradigmas del social media que podría augurar el inicio del fin para las redes sociales, cuando menos, tal y como las conocemos ahora:

Ni para atrás, ni para delante: llegó el status quo

Luego de varios años de cambios, apariciones de nuevas redes sociales y evoluciones de las mismas, según dicho análisis se ha llegado a un momento de estabilidad. Las redes sociales se han estancado en los últimos dos o tres años, manteniendo el mismo ritmo de crecimiento y captación de nuevos usuarios.

La base de usuarios parece estar bien repartida, distribución que parece definida a pesar de las variables que supusieron la llegada de plataformas como Vero o Ello.

Las sombras llegan al influencer marketing

El influencer marketing ha crecido en todos los sentidos de manera exponencial diantre los últimos años.  Basta con reconocer que el 59 por ciento de las empresas afirma que aumentará sus inversiones en campañas de marketing de influencia durante los siguientes doce meses (de acuerdo con datos de Burst Media), con los objetivos principales de optimizar las acciones de branding (33 por ciento) así como incrementar la lealtad y retención de clientes (31 por ciento), según datos de eConsultancy.

La relevancia de esta estrategia va más allá de una tendencia de moda; ahora las estrategias internas como los microinfluencers, por ejemplo, comienzan a ser parte de la conversación.

Estos esfuerzos suponen un medio de rentabilidad y supervivencia para las redes sociales; sin embargo, la luz que ahora tiene el marketing de influencers comienza a opacarse por algunas sombras como los problemas con métricas falsas o poco ajustadas así como la compra de seguidores y de engagement.

Las dos caras de la inteligencia artificial

Los bots y demás sistemas de inteligencia prometen ser grandes aliados para la gestión de una marca en redes sociales. Los expertos indican que estos recursos pueden ser clave para mejorar la experiencia del usuario.

No obstante, la línea entre el correcto uso de estas herramientas y el mal empleo de las mismas es muy delgada. Las marcas y plataformas deberán ser cautelosas en este sentido para no convertir una herramienta que promete grandes beneficios en un elemento que esta valor.

Si bien esto no es nada nuevo, lo cierto es que hemos visto como el empleo de dichos sistemas ha sido un problema para grandes redes sociales como Youtube o Twitter; el punto de tensión es evidente y de no solucionarse representa un riesgo para la supervivencia de estos espacios de interacción.