3 definiciones para entender qué es el benchmarking y qué puede hacer por una marca

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Hablar de ‘benchmarks’ es hablar de referencias, de modelos, con el objetivo de hallar las mejores prácticas en las empresas y, posteriormente, realizar una comparación para situar a la propia compañía en relación a esa posición. Por supuesto, la idea es tratar, en la medida de lo posible, de incorporar a la organización esa buena práctica.

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Una de las definiciones que podemos tomar como eje es la de Raymundo San Nicolás, socio director y consultor senior en QL Consulting & Web Services de México. El profesional apunta que “el benchmarking es una herramienta estratégica relacionada con la búsqueda acelerada de la competitividad de la organización mediante la comparación de lo que hacemos y cómo lo hacemos, contra lo que hacen los mejores en su clase y cómo lo hacen”.

En un artículo colgado en el portal web de la Confederación Granadina de Empresarios explican que este vocablo puede definirse como un procedimiento para obtener información útil que ayude a la empresa a mejorar sus procesos. Matizan que benchmarking “no significa espiar o copiar” sino que más bien alude al “ejercicio de aprender de los mejores”.

Cabe mencionar que el benchmarking también podría realizarse a nivel interno de la propia empresa, es decir, que quizás el ejemplo de mejora se encuentre en un departamento propio y no necesariamente en la competencia.

Por su parte, desde la Asociación Española para la Calidad sostienen en un informe que ya que el benchmarking “se concentra en las actividades más exitosas”, lo que se pretende es “aprender no simplemente qué se produce, sino también cómo se produce”. Además, recuerdan lo que no es benchmarking: no es comparar los resultados de la empresa con los competidores, no es copiar, no es compararse con la media del sector, no es espionaje industrial. Por el contrario sí es “una herramienta eficiente para introducir mejoras, para introducirlas más rápidamente y para impulsar la capacidad de superación”.